Redes sociales y videojuegos, vías para captar víctimas de trata


Las redes sociales, los videojuegos en línea y las falsas ofertas de trabajo se han convertido en espacios utilizados para enganchar a posibles víctimas de trata de personas, un delito que puede afectar a cualquier persona, independientemente de su edad, condición económica o nivel educativo.

Lo anterior lo señaló Griselda Rodríguez, jefa del Departamento de Asuntos Jurídicos del Instituto Nacional de Migración y coordinadora general del Comité Interinstitucional para la Atención a Víctimas de Trata de Personas del Estado de Colima, quien advirtió que niñas, niños, adolescentes, mujeres indígenas y personas migrantes se encuentran entre los grupos con mayor vulnerabilidad.

De acuerdo con los datos expuestos por la especialista, una de cada 4 víctimas de trata detectadas a nivel mundial es menor de edad, principalmente niñas, aunque también se ha registrado un crecimiento preocupante en el número de niños varones víctimas de este delito.

La explotación también presenta diferencias de acuerdo con el sexo de las víctimas: entre las mujeres detectadas, la mayoría de los casos corresponde a explotación sexual, mientras que en los casos de explotación laboral predominan los hombres, incluidos niños, adolescentes y adultos.

Rodríguez Salazar explicó que la vulnerabilidad económica puede ser aprovechada mediante falsas promesas de empleo, particularmente cuando una persona atraviesa dificultades económicas y encuentra en una supuesta oportunidad laboral una posibilidad para mejorar sus condiciones.

La funcionaria alertó particularmente sobre la captación de menores mediante videojuegos y redes sociales, donde los tratantes pueden establecer contacto con ellos, ofrecerles créditos, accesorios o beneficios dentro de los juegos y posteriormente generar una relación de confianza.

Mencionó plataformas y videojuegos como “Roblox” y “Call of Duty” como algunos de los espacios en los que, de acuerdo con los reportes que han recibido durante actividades de prevención en escuelas, se han identificado mecanismos de acercamiento a menores.

La estrategia puede comenzar con algo aparentemente inofensivo: ofrecer créditos para continuar jugando, regalar accesorios o entablar una amistad. Después puede pasar a conversaciones privadas, manipulación, chantaje e incluso encuentros presenciales.

Rodríguez Salazar señaló que también han recibido reportes relacionados con intentos de captar a adolescentes para incorporarlos a actividades del crimen organizado.

Por ello, llamó a madres y padres de familia a conocer con quiénes interactúan sus hijos en videojuegos y redes sociales, así como a mantenerse atentos a cambios en sus relaciones y actividades digitales.

La especialista destacó que tampoco existe un perfil físico específico del tratante. Es decir, puede tratarse de una persona que aparenta ser confiable, con facilidad de palabra y capacidad para generar vínculos de confianza o manipular a su víctima. Incluso puede utilizar una identidad falsa en internet.

En el caso de adolescentes, por ejemplo, una persona puede presentarse en redes sociales como alguien de su misma edad, establecer una relación afectiva y posteriormente utilizar ese vínculo para manipularla o trasladarla.

“Cualquier tratante puede estar inmiscuido en cualquier entorno social”, explicó, al señalar que no es posible identificarlo por su forma de vestir, apariencia o condición económica.

La dimensión internacional del problema también queda reflejada en las estadísticas disponibles.

Según los datos mencionados por Rodríguez Salazar, el reporte internacional más reciente, correspondiente a febrero de 2026, registra casos de trata en al menos 142 países, lo que representa, de acuerdo con esa fuente, al 94 por ciento de la población mundial.

Asimismo, refirió que la Organización Internacional para las Migraciones registra más de 125 mil víctimas a nivel mundial. Pero esta cifra tiene una limitación importante: se trata de casos detectados y registrados por las autoridades, por lo que no representa necesariamente la totalidad de las víctimas.

El miedo, el desconocimiento, la incertidumbre y otras circunstancias pueden impedir que una víctima denuncie, por lo que existe una cifra desconocida de casos que permanecen fuera de las estadísticas oficiales.

La trata de personas, insistió la especialista, no distingue edad, sexo, condición social o nivel educativo. Puede alcanzar desde bebés hasta personas adultas mayores.

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