Más del 60% de personas en tratamiento por adicciones inició consumo entre los 12 y 17 años


Más del 60% de las personas que actualmente reciben tratamiento por problemas de adicciones comenzaron el consumo de drogas lícitas o ilícitas entre los 12 y los 17 años, informó el comisionado estatal de Salud Mental y Adicciones, Guillermo Blanco Govea, quien destacó la importancia de que madres y padres de familia aprendan a identificar señales de alerta en sus hijas e hijos.

En el marco del Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas, Blanco Govea señaló que esa conmemoración busca generar conciencia sobre los riesgos asociados al consumo de sustancias psicoactivas, las cuales pueden provocar problemas de salud, económicos, familiares, sociales, laborales y educativos.

El funcionario subrayó que la prevención comienza en el hogar y recomendó a madres y padres de familia predicar con el ejemplo.

“Si mamá o papá no quieren que su hija o hijo use sustancias, es importante evitar su consumo como padres”, expresó.

Incluso en el caso del alcohol, cuyo consumo puede realizarse de manera moderada, consideró necesario reflexionar sobre el momento y la forma en que los hijos observan estas conductas, ya que los padres representan un modelo a seguir. Añadió que esa congruencia es aún más importante cuando se trata de sustancias como la mariguana, las metanfetaminas o la cocaína.

Otra recomendación fundamental, señaló, es identificar oportunamente las señales de alarma. Entre ellas mencionó cambios de conducta como el aislamiento, permanecer encerrados durante largos periodos en su habitación, negarse a que revisen su mochila o pertenencias personales, así como mostrar excesivo hermetismo respecto a sus espacios privados.

Blanco Govea explicó que muchas veces los padres desconocen el uso de ciertos objetos relacionados con el consumo de drogas. Como ejemplo mencionó las pipas de cristal, utilizadas para consumir sustancias como cristal, crack y algunos cannabinoides.

También alertó sobre la presencia de envoltorios encintados entre las pertenencias de los adolescentes, así como cambios emocionales repentinos, pasando de estados de ánimo positivos a episodios de irritabilidad.

Reconoció que durante la adolescencia pueden presentarse alteraciones emocionales propias de la etapa; sin embargo, advirtió que cuando la irritabilidad se acompaña de conductas agresivas podría tratarse de una señal relacionada con el consumo de sustancias psicoactivas.

“La gran mayoría de estas sustancias generan irritabilidad y agresividad, especialmente las anfetaminas y la cocaína”, indicó.

Entre otras señales de alerta mencionó los olvidos frecuentes, el incumplimiento de responsabilidades, alteraciones en los patrones de sueño -ya sea dormir en exceso o sufrir insomnio-, así como cambios importantes en el apetito.

Finalmente, el comisionado destacó que, de acuerdo con datos del Observatorio Estatal de Salud Mental y Adicciones, más del 60% de las personas que buscan tratamiento reportan haber iniciado el consumo entre los 12 y los 17 años.

“Desde los 12 hasta los 24 años debemos mantener una vigilancia especial, porque se trata de una etapa de vulnerabilidad. Esto tiene una explicación biológica: el cerebro alcanza su madurez alrededor de los 25 años de edad”, concluyó.

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