La comunidad de La Salada es una de las más afectadas por la ampliación de la autopista Colima–Manzanillo a 6 carriles, y de realizarse a futuro una nueva etapa de crecimiento, prácticamente desaparecería del sitio donde históricamente se ha asentado, advirtió el comisario Felipe García Guisar.
Actualmente, indicó, en La Salada permanecen alrededor de 12 a 15 familias, una cifra que refleja el impacto directo de la obra en la comunidad. Muchas personas ya han tenido que buscar alternativas, incluso rentar vivienda en otros puntos, ante la incertidumbre de permanecer en la zona.
Ante ese panorama, las y los habitantes han comenzado a visualizar opciones para subsistir como comunidad, entre ellas la posible reubicación. García Guisar señaló que se analizan terrenos cercanos, tanto del otro lado de la autopista como en un predio a la entrada de la localidad, donde podría desarrollarse un nuevo asentamiento.
“Ya estamos viendo dónde se puede mover el pueblo. Hay un espacio parejo, de unas dos hectáreas, donde se podría reorganizar la comunidad y hacer casas”, comentó. La intención, agregó, es que quienes aún permanecen puedan, en su momento, construir nuevas viviendas y mantener el arraigo, aunque sea en otro punto.
El comisario subrayó que el riesgo es latente si se concreta una siguiente etapa de ampliación carretera, por lo que la comunidad se mantiene en constante evaluación de sus opciones.
Finalmente, García Guisar reconoció que, en el proceso actual, la empresa constructora sí ha cumplido con los acuerdos establecidos con los habitantes, aunque insistió en que el principal problema que enfrentan sigue siendo la permanencia de La Salada como comunidad.
