Aunque en Tecomán existen esfuerzos institucionales para atender la salud mental, siguen siendo insuficientes frente a la creciente demanda, las barreras de acceso y el persistente estigma social, advirtió Mauricio Romero Machuca, presidente de la Asociación de Psicólogos del Valle de Tecomán.
El representante del gremio señaló que uno de los principales retos es que la atención psicológica aún no se asume con la seriedad necesaria como un tema de salud pública prioritario, pese a problemáticas cada vez más visibles como ansiedad, depresión, violencia, adicciones e ideación suicida.
Romero Machuca sostuvo que, si bien se reconoce el trabajo de dependencias e instituciones en la materia, todavía existe una distancia considerable entre las acciones actuales y las necesidades reales de la población.
“Hace falta empujar mucho más la salud mental como política pública. Valoramos lo que hacen las dependencias encargadas, pero estamos todavía muy lejos de alcanzar los resultados que queremos”, afirmó.
Subrayó que uno de los obstáculos más severos es el acceso desigual a servicios psicológicos, particularmente en comunidades alejadas de la cabecera municipal, donde factores como distancia, horarios laborales y falta de cobertura limitan que muchas personas puedan buscar ayuda profesional.
En ese sentido, explicó que hay sectores de la población que simplemente no pueden acudir a consulta en horarios convencionales o trasladarse hasta los puntos donde existe atención institucional, por lo que consideró urgente llevar servicios comunitarios directamente a colonias y comunidades.
“Tenemos comunidades muy alejadas y sectores a los que les resulta complicado acceder. Muchas personas salen de trabajar después de que las oficinas ya cerraron, por eso buscamos impulsar brigadas psicológicas comunitarias también en horarios vespertinos”, explicó.
El presidente de la asociación enfatizó que zonas con altos índices de violencia, adicciones y desintegración social requieren atención focalizada, pues en muchos casos la necesidad supera por mucho la capacidad instalada de los servicios públicos.
A ello se suma, dijo, el tabú que aún persiste en torno a buscar apoyo psicológico, ya que muchas personas continúan asociando los problemas de salud mental con debilidad o vergüenza, lo que retrasa diagnósticos y tratamientos oportunos.
“Todavía existe mucho estigma. Hay personas con ansiedad, depresión o incluso pensamientos suicidas que no se animan ni siquiera a preguntar, porque no saben con quién acudir o temen ser juzgados”, lamentó.
Romero Machuca consideró que romper paradigmas y normalizar la atención psicológica debe ser parte de una estrategia integral que combine prevención, educación comunitaria y fortalecimiento institucional.
Adelantó que, desde la Asociación de Psicólogos del Valle de Tecomán, se busca impulsar acciones de orientación y acercamiento social que permitan a la ciudadanía identificar síntomas, reconocer problemáticas emocionales y acceder a apoyo profesional antes de que las crisis escalen.
