Los recientes hechos de violencia registrados a nivel nacional y en la región occidente del país generan un impacto emocional significativo en la población, aun en quienes no forman parte de corporaciones de seguridad o grupos delictivos, señaló Roberto Vargas Martínez, presidente de la Asociación de Psicólogos de Tecomán.
Explicó que situaciones como bloqueos, incendios de vehículos o llamados a resguardarse en casa activan en las personas un mecanismo natural de alerta, asociado al instinto de supervivencia. “Surgen pensamientos constantes sobre el riesgo personal o familiar, incertidumbre sobre cuánto tiempo durará la situación y temor ante lo desconocido. Esto puede provocar ansiedad e incluso angustia”, indicó.
En casos donde las personas estuvieron directamente expuestas a situaciones de peligro -como quienes fueron obligados a descender de sus vehículos antes de ser incendiados- podría desarrollarse un trastorno de estrés postraumático.
Por otro lado, dijo que quienes vivieron los acontecimientos desde casa podrían experimentar ansiedad generalizada: sensación de vigilancia constante, miedo al salir a la calle o desconfianza ante cualquier situación cotidiana.
El especialista explicó que, hasta cierto punto, esas reacciones son normales cuando los hechos son recientes. No obstante, si los síntomas se prolongan durante semanas o meses y comienzan a interferir en la vida laboral, académica, familiar o en hábitos como el sueño y el apetito, es momento de buscar apoyo profesional.
Asimismo, recomendó evitar la difusión de información no oficial o manipulada, ya que puede generar psicosis social y elevar los niveles de ansiedad colectiva. “La desinformación puede provocar caos y aumentar los índices de depresión e incluso ideación suicida. Es importante compartir únicamente información emitida por dependencias oficiales”, subrayó.
Finalmente, aconsejó mantener medidas básicas de autoprotección acorde a las rutinas de cada persona, priorizando traslados directos y evitando exposiciones innecesarias.
