La prevención de conductas de riesgo comienza desde la primera infancia, por lo que fortalecer la comunicación, establecer límites y construir vínculos familiares durante los primeros años puede ayudar a que niñas y niños enfrenten de mejor manera las distintas etapas de su desarrollo.
Bajo esa perspectiva, el DIF Municipal de Tecomán, a través del Programa de Atención a Niñas, Niños y Adolescentes en Riesgo (PANNAR), llevó a cabo una jornada de orientación dirigida a 78 madres y padres de familia del jardín de niños “Estefanía Castañeda”.
Durante el encuentro se abordaron temas relacionados con la crianza positiva y la prevención de adicciones y del embarazo adolescente.
En una entrevista, la presidenta del DIF Municipal, Mili Cuevas Verduzco, señaló que el trabajo preventivo debe involucrar directamente a las familias y comenzar antes de que aparezcan situaciones que requieran una intervención.
“La prevención empieza en casa y desde los primeros años. Cuando fortalecemos a las madres y los padres de familia, también estamos fortaleciendo a nuestras niñas y niños, porque una crianza basada en el amor, el respeto y límites claros puede marcar una diferencia en su desarrollo”, afirmó.
Explicó que uno de los objetivos es que madres y padres cuenten con herramientas para acompañar a sus hijas e hijos durante su crecimiento y generar espacios de confianza en los que puedan expresar lo que sienten o viven.
Por su parte, el director del DIF Municipal, Juan Pedro Sandoval Torres, explicó que, aunque temas como las adicciones o el embarazo adolescente puedan parecer alejados de la realidad de la niñez en edad preescolar, abordarlos desde una perspectiva preventiva permite preparar anticipadamente a las familias.
“Puede parecer que hablar de adicciones o de prevención del embarazo adolescente en un jardín de niños es adelantarnos demasiado, pero la prevención consiste precisamente en llegar antes”, sostuvo.
El funcionario señaló que, durante esa etapa, el trabajo se concentra en fortalecer las habilidades parentales, la comunicación y los límites dentro del hogar, elementos que pueden convertirse en factores de protección conforme las niñas y los niños crecen.
Agregó que también es importante que madres y padres aprendan a reconocer cambios en el comportamiento de sus hijas e hijos y sepan cuándo una situación requiere mayor atención.
“No se trata solamente de decirles a los padres qué deben hacer, sino de acompañarlos y proporcionarles herramientas para que sepan cómo comunicarse con sus hijos, cómo poner límites y cómo reconocer señales que requieran atención”, explicó.
Las actividades del PANNAR se desarrollaron con la colaboración de la directora del plantel, Adriana Sierra, quien facilitó el encuentro con las familias de la comunidad escolar.
