Más que evitar hablar del suicidio, es necesario abordar el tema de manera responsable para identificar señales de alerta y acercarse a quienes atraviesan una situación difícil, afirmó la directora del Centro de Integración Juvenil (CIJ), María Eugenia González, en el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, conmemorado el 10 de septiembre.
En una entrevista, destacó que hablar del tema no provoca que una persona adopte una conducta suicida; por el contrario, permite reconocer cuándo alguien necesita ayuda y facilitar que reciba atención profesional.
Entre las señales a las que familiares, docentes y amistades deben permanecer atentos, mencionó cambios importantes en el comportamiento o el estado emocional, aislamiento, desesperanza, variaciones marcadas en el estado de ánimo, abandono de actividades que antes disfrutaba la persona, despedidas inusuales y expresiones como “no quiero vivir” o “mi vida ya no tiene sentido”.
González señaló que debe prestarse especial atención a jóvenes de entre 15 y 29 años, sector en el que, dijo, este tipo de problemáticas se presenta con mayor frecuencia.
Ante una señal de alerta, recomendó acercarse a la persona, escucharla sin juzgar y preguntarle directamente cómo se siente o, incluso, si está pensando en hacerse daño.
“Es importante que estemos pendientes y alertas de ellos”, enfatizó.
La directora del CIJ destacó que madres y padres de familia, docentes y amistades pueden convertirse en el primer punto de apoyo para una persona joven que atraviesa una situación complicada, pues muchas veces es con alguien de su entorno cercano con quien decide hablar antes de buscar ayuda profesional.
Consideró, además, que deben intervenir especialistas cuando existen cuadros avanzados de depresión, ideas o intentos de suicidio y autolesiones. En esos casos, indicó, se requiere atención de profesionales de la psicología y, cuando sea necesario, de la psiquiatría.
González también llamó a las familias a recuperar espacios de convivencia con sus hijas e hijos y dejar de lado, aunque sea por unos minutos, las distracciones para brindarles atención plena.
“Cinco minutos que les dediquemos, pero bien dedicados, pueden marcar la diferencia”, expresó.
Recordó que, después del confinamiento derivado de la pandemia, se hicieron más visibles los problemas relacionados con la ansiedad y la depresión. Por ello, consideró necesario que instituciones, familias y comunidad sumen esfuerzos para fortalecer la prevención.
Finalmente, invitó a la población a hablar de salud mental sin miedo ni estigmas y recordó que el Centro de Integración Juvenil mantiene sus puertas abiertas para brindar atención y orientación a personas que enfrentan depresión, ansiedad, conductas suicidas o autolesiones.
