Apicultores del estado de Colima denunciaron ante la Comisión Estatal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Coespris) y la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) la comercialización de miel adulterada en la entidad, elaborada con fructosa y jarabes de alta fructosa, situación que, advirtieron, podría representar riesgos para la salud de quienes la consumen.
El presidente del Comité Estatal de Apicultores de Colima y del Sistema Producto Apícola en la entidad, Roberto Chávez Rincón, informó que la denuncia fue presentada luego de detectar la presencia en el mercado de diversos productos etiquetados como miel que, en realidad, no corresponden a ese alimento natural.
Explicó que, aunque existen distintos tipos de miel -clara, ámbar y oscura-, la miel clara suele tener mayor aceptación entre las y los consumidores, por lo que gran parte de los productos adulterados se comercializan con esa apariencia.
Advirtió que actualmente existe el riesgo de que la población adquiera productos alterados creyendo que se trata de miel natural.
“Hay mieles que no son mieles; son productos elaborados con fructosa y alta fructosa que se venden como si fueran miel”, señaló.
El productor apícola indicó que algunas personas incluso incorporan fragmentos de panal para generar entre las y los consumidores la percepción de autenticidad.
Chávez Rincón sostuvo que, lejos de representar un beneficio, esos productos podrían afectar la salud de la población, debido a que el consumo excesivo de fructosa puede generar consecuencias negativas.
Añadió que esa práctica también representa una competencia desleal para los productores formales del sector.
“Ellos adquieren estos productos a muy bajo costo, entre 14 y 15 pesos por kilogramo, y posteriormente los venden como miel a precios que van de 200 a 250 pesos por litro”, afirmó.
Finalmente, señaló que muchas personas son atraídas por la apariencia del producto, ya que suele ser más claro y viscoso, características que erróneamente se asocian con una mayor calidad.
