Ser zurdo no representa una enfermedad ni una limitación para el desarrollo de una persona; se trata de una condición que en parte es determinada genéticamente, y al ser una característica minoritaria, puede generar situaciones de discriminación, particularmente durante la infancia y en el ámbito escolar, señaló Mauricio Romero Machuca, presidente de la Asociación de Psicólogos del Valle de Tecomán.
En el marco del Día Internacional de los Zurdos, que se conmemora este 13 de agosto, explicó que las personas zurdas presentan una mayor participación del hemisferio derecho del cerebro en determinadas funciones, mientras que la mayoría de la población tiene mayor predominancia del hemisferio izquierdo.
“Es una condición genética, no es algo médico y no limita las funciones generales del cuerpo humano”, puntualizó. Sin embargo, consideró que el hecho de pertenecer a un sector minoritario puede tener implicaciones psicológicas cuando desde edades tempranas los niños enfrentan rechazo o comentarios discriminatorios por utilizar principalmente la mano izquierda.
Desde su experiencia, señaló que particularmente en la etapa de secundaria puede ocurrir que quienes no encajan dentro de lo considerado “general” sean señalados por sus compañeros. En el caso de las personas zurdas, dijo, incluso la propia palabra puede utilizarse de manera despectiva.
“En niveles donde hay menos conciencia de las cosas, así se refieren a ellas: ‘el zurdo’, pero de manera discriminatoria”, comentó.
Romero Machuca consideró que esas experiencias pueden influir en el desarrollo emocional de los menores, al generar sensaciones de no ser aceptados, aun cuando su condición no representa algo negativo.
Por ello, destacó la importancia de trabajar desde edades tempranas en la sensibilización, tanto con los menores como con padres, docentes y compañeros, para evitar que una diferencia genética sea motivo de exclusión. “Hace falta sensibilizar, concientizar que no es más que una habilidad distinta a la que tiene la mayoría de las personas”, afirmó.
También consideró necesario que los espacios educativos contemplen herramientas y adecuaciones que faciliten el aprendizaje y las actividades cotidianas de quienes son zurdos, de la misma manera que se realizan ajustes para otras características o capacidades, con el propósito de favorecer un desarrollo integral.
Esas adecuaciones, dijo, pueden incluir desde instrumentos de escritura y materiales escolares hasta herramientas de trabajo diseñadas para personas zurdas.
El especialista hizo énfasis además en la importancia de que los padres eviten intentar cambiar esta característica. Señaló que han conocido casos en los que los progenitores buscan que sus hijos aprendan a escribir con la mano derecha, sin considerar que se trata de una condición genética. “Viene de genética y no implica que sea negativo para el desarrollo de una persona”, sostuvo.
Finalmente, llamó a observar si los niños enfrentan dificultades o situaciones de rechazo relacionadas con ser zurdos y, en caso necesario, buscar orientación para acompañarlos adecuadamente, evitando que una característica natural termine convirtiéndose en una fuente de inseguridad o sensación de no pertenencia.
